Protección de los Bosques Naturales y su Biodiversidad

Los bosques naturales son el corazón de la vida en el planeta. En Colombia, el 53% del territorio está cubierto por diferentes tipos de bosques, desde la Amazonía hasta los bosques andinos, secos y de manglar. Estos ecosistemas no solo albergan una riqueza biológica incomparable, sino que prestan servicios ambientales fundamentales para toda la humanidad.

Colombia es el primer país del mundo en diversidad de aves y orquídeas, el segundo en
plantas y anfibios, y el tercero en reptiles y palmas. Es el país más biodiverso por kilómetro cuadrado del planeta.

Colombia: una nación megadiversa.

Con más de 54.000 especies registradas en la base de datos global GBIF, Colombia comparte con Brasil el primer lugar mundial en biodiversidad. El país alberga el 10% de las especies de flora y fauna del mundo, incluyendo más de 31.000 especies de plantas (11% de la diversidad global). Esta riqueza es resultado de su posición geográfica única: dos océanos, los Andes, la Amazonía, la Orinoquía, el Chocó biogeográfico y las sabanas.

Producción de oxígeno:

Los bosques son los pulmones del planeta.
Absorben CO2 y producen el oxígeno que respiramos.

Regulación climática:

Moderan las temperaturas, generan lluvia y actúan como sumideros de carbono frente al cambio climático.

Medicina y alimentación:

El 25% de los medicamentos modernos proviene de plantas del bosque. Son fuente de alimentos para comunidades rurales.

Hábitat de especies:

Son el hogar del 80% de las especies terrestres del planeta. Sin bosques, la biodiversidad colapsa.

La amenaza de la deforestación.

Entre 2000 y 2019, Colombia perdió cerca de 2,8 millones de hectáreas de bosque. La ganadería extensiva, los cultivos ilícitos, la minería ilegal y la tala indiscriminada son los principales motores de esta pérdida. En 2022 el país logró una reducción del 29,1% en la deforestación respecto al año anterior, la cifra más baja desde 2013.

Impacto de la pérdida de bosques: La deforestación no solo elimina árboles: destruye hábitats, extingue especies, contamina fuentes de agua, genera erosión de suelos, libera carbono a la atmósfera y provoca desplazamiento de comunidades rurales. Cada hectárea de bosque perdida es un sistema de vida que puede tardar décadas en recuperarse.